Organizaciones de comerciantes, empresarios e inversionistas del transporte público foráneo, han demandado mayor seguridad ante la violencia que azota a la región
La violencia, traducida en cobro de piso, ataques armados a negocios y ejecuciones, sigue sin freno en el Istmo, pero principalmente en la ciudad de Juchitán, donde en las últimas horas ejecutaron a tres personas en sitios diferentes.
Desde el martes 17 de este mes, cuando un padre de familia fue ejecutado con armas de alto calibre en una escuela preescolar, durante un festival de la primavera, el gobierno estatal ofreció más seguridad, aunado a los operativos existentes desde junio de 2025. La violencia sigue y crece.
“Nosotros demandamos que el gobierno federal frene la violencia y la inseguridad, que no solo se interese en el Corredor Interoceánico, sino que voltee a ver a las familias y a su patrimonio”, dijo el dirigente regional del magisterio, José Ángel Santiago Pineda.
La preocupación que mostraron los maestros durante los tres días que se movilizaron, tiene sobrada razón. A las nueve de la mañana de hoy, dos jóvenes fueron ejecutados a balazos en una calle de Cheguigo, donde los domingos decenas de mujeres venden flores para llevar al panteón.
Organizaciones de comerciantes, empresarios e inversionistas del transporte público foráneo, han demandado mayor seguridad ante el cobro de piso que han obligado al cierre de sus modestas empresas y suspensión de corridas. Las promesas saltan a la vista, pero la violencia sigue.






