El presidente de Bienes Comunales de San Pablo Huitzo señala que no hay ninguna respuesta de las autoridades federales y estatales a esta problemática ambiental que tiene al menos 22 años
Habitantes del municipio de San Pablo Huitzo tomaron por segundo día consecutivo la caseta de peaje para exigir a Caminos y Puentes Federales (Capufe) solución a la contaminación por coliformes fecales de la planta de tratamiento de aguas residuales a su arroyo y pozos que surten de agua potable a la población.
Los pobladores también tomaron las áreas sanitarias y las tiendas de conveniencia que se encuentran en las inmediaciones de la caseta, y obligaron al personal a salir de sus instalaciones. En la protesta, permiten el paso libre de automovilistas.
De acuerdo con el presidente de Bienes Comunales de San Pablo Huitzo, Jesús Cruz López, no hay ninguna respuesta de las autoridades federales y estatales a esta problemática ambiental que tiene al menos 22 años.
El líder agrario explicó que la planta de tratamiento de Capufe no funciona o funciona sólo como un depósito de aguas negras, las cuales continuamente se derraman sobre el arroyo conocido como “Cañada” y de ahí se extienden hasta un bordo de agua; lo más grave, es que esta contaminación se ha filtrado a los pozos que surten al sistema de agua de la tercera sección de la comunidad, en los que ya se han encontrado coniformes fecales.
Ayer, fue la primera protesta en la caseta de peaje Huitzo tras un acuerdo de asamblea de la comunidad del pasado 9 de agosto, al no encontrar ninguna respuesta favorable en mesas de negociación con las autoridades federales y estatales. En un principio, permitieron el paso libre de automovilistas, pero por la tarde bloquearon por varias horas la carretera federal.
Jesús Cruz recordó que no sólo es la contaminación causada por la planta de tratamiento, sino también por la operación intermitente de los baños públicos de la caseta que obliga a muchos viajantes a orinar o hacer sus necesidades a un costado de las carreteras.
Esto, dijo, cuando llueve se extiende a las barrancas y campos de cultivos de los comuneros; de la misma manera que ocurre con la basura que arrojan los automovilistas.






