Gobierno proyecta nuevos centros penitenciarios mientras aumentan homicidios y actividad del crimen organizado.
El gobierno de Ecuador informó que construirá las cárceles de máxima seguridad que considere necesarias como parte de su estrategia contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El ministro del Interior, John Reimberg, señaló que el plan contempla ampliar la infraestructura penitenciaria para “contener a personas vinculadas con actividades delictivas de alto impacto”.
En noviembre comenzó operaciones el primer centro de este tipo, ubicado en la provincia de Santa Elena.
La instalación, conocida como El Encuentro, tiene capacidad para 800 internos y actualmente alberga a 600 personas. En este espacio permanecen aislados líderes de organizaciones criminales y personas sentenciadas por corrupción, bajo un esquema de control estricto.
El gobierno encabezado por el presidente Daniel Noboa prevé iniciar en mayo la construcción de una segunda prisión con capacidad para 15 mil personas.
Las autoridades estiman que la obra podría concluir en un plazo máximo de 18 meses. La ubicación del nuevo centro se mantiene en reserva por motivos de seguridad, mientras se analiza la posibilidad de edificar más instalaciones en el futuro.
En 2025, Ecuador registró una tasa de 51 homicidios por cada 100 mil habitantes, una de las más altas en la región. Las autoridades atribuyen esta situación a la presencia de bandas vinculadas a redes internacionales del narcotráfico, que han extendido su influencia dentro y fuera de los centros penitenciarios.
El modelo que impulsa Ecuador toma como referencia experiencias aplicadas en otros países de la región, como el sistema penitenciario de El Salvador.
Estas políticas buscan “concentrar a personas consideradas de alta peligrosidad en espacios con acceso limitado al exterior” sin embargo, organizaciones de derechos humanos han expresado preocupaciones por posibles afectaciones a garantías fundamentales y condiciones de reclusión.






